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Tags: Fantasía, Literatura, Lectura

Fecha: 2021-08-13

Fantasía

Escrito por: Marcela Escovar de El paraguas podcast

La otra cara de la moneda de la realidad

La palabra fantasía no solo evoca un género de la literatura —del que J.R.R.Tolkien es considerado uno de sus principales precursores por el universo del Señor de los anillos— o un mundo creado por Michael Ende —que puede desmoronarse si un lector no lo salva a través del deseo en La historia interminable—, también es una palabra que fue proyectada y conceptualizada en dos películas que Walt Disney tituló Fantasía (1940) y (2000), donde se explora, desde la música, la posibilidad de crear historias y narrativas visuales inspiradas en la estructura de sinfonías. Estos son tan solo algunos ejemplos del alcance de este concepto.

Sin embargo, al igual que otros géneros, la fantasía cuenta con reglas, límites y posibilidades para que ciertas narrativas puedan ser consideradas parte de esta categoría. La fantasía se caracteriza porque emerge como un universo paralelo que, inspirado por otros géneros como el cuento de hadas, responde a la estructura del camino del héroe del que habla Joseph Campbell[1], pero lo lleva a una transformación mayor. Sus acciones tendrán consecuencias a corto, mediano y largo plazo a través de una serie de aventuras que están vinculadas con las decisiones que el protagonista debe tomar para conquistar su misión. A lo largo de su camino conocerá a una serie de personajes que resultan esenciales para ayudarlo, acompañarlo, confrontarlo y cuestionarlo. Es así que se garantiza un proceso de transformación constante, donde surgen dilemas humanos, y el viaje de nuestros héroes trasciende una necesidad personal, asociada a riqueza, poder o libertad, a una necesidad colectiva que implica salvar el mundo que habitan o al menos intentarlo así les cueste su propia vida.

En el caso de Tolkien, este autor creó un universo para que las relaciones entre sus personajes, las aventuras y los desafíos que enfrentan respondan a un orden propio que, además, se encuentra al margen de la realidad del lector. Sin embargo, enlaza con elementos comunes de su propia realidad como la guerra, el poder, el conflicto y el desarrollo de los personajes a lo largo de la aventura, y los lleva, a través de la ficción, a un lugar narrativo que trasciende el tiempo de la obra y la vuelve un clásico al que es posible regresar, cada vez que los lectores descubren este tipo de libros. Sucede lo mismo con La historia interminable, en donde Bastian, el protagonista, a través de la lectura de un libro, le da la posibilidad al lector de estar en su mismo nivel para descubrir, a su lado, una serie de aventuras que requerirán de un héroe que está en otro plano para salvar a Fantasia de su destrucción. 

La literatura requiere lectores activos que acepten las reglas y se dejen llevar por las palabras para imaginar mundos paralelos que funcionan bajo sus propias reglas. En el género fantástico, los autores crean experiencias de lectura donde se evidencia la transformación de los personajes a través de las aventuras que viven como una reflexión sobre lo que significa darle sentido a la vida a través de la ficción. El rol de los símbolos, las criaturas mágicas, el espacio, el tiempo y la magia, entre otros elementos, son recursos literarios para retratar lo que a veces para los lectores puede resultar innombrable, hasta que nos reconocemos en los protagonistas de las historias.

En este género, que parece estar tan alejado de la realidad del lector, encontramos que podría ser la otra cara de la moneda de nuestra propia realidad donde constantemente adquirimos herramientas para sobrellevar nuestras vicisitudes diarias.


[1] En esta TED talk hablan de las principales características que comparten los héroes:  https://www.ted.com/talks/matthew_winkler_what_makes_a_hero/transcript?language=en#t-23592


Este blog fue escrito por Marcela Escovar de

El Paraguas Podcast - @elparaguaspodcast